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La mente condicionada

Se dice que una mente está *condicionada* cuando ésta se cree una ente separado del cuerpo y del Espíritu; se cree dueña de ambos. Es una mente con pensamientos, emociones y patrones de conducta contrarios a la paz. Una emoción es la reacción del cuerpo a un pensamiento de la mente. A veces la única manera de observar la mente es observando las emociones. Mientras más condicionada sea la mente más impulsivas serán las reacciones, las aficciones, los odios, juicios, rencores, interpretaciones. Y es que, mientras menos se detenga a observar y analizar su comportamiento, más fuerte será la carga emocional por la fuerza que el *condicionamiento* ejerce en usted. En una mente así el cerebro no deja de pensar y esos pensamientos serán influidos ya sea por genética, por experiencias pasadas, por proyecciones futuras o por las condiciones de vida actuales. Un ejemplo que confirma que no son los hechos los que provocan las emociones sino el condicionamiento de la mente sería: *Alguien* está vie...

La perfección no existe...

 La perfección no existe... Siempre existirá alguien que se queje de alguien. No hay padres ni hijos perfectos, por lo que tampoco existe la familia perfecta.  Por la misma imperfección nos decepcionamos unos a otros. Para sanar esto se requiere el ejercicio del perdón. El perdón es fundamental para la salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una espacio para el conflicto, un reducto de penas y de enfermedades. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la libertad del corazón. Quien no sabe perdonar no tiene paz en el alma y no tener paz en el alma es un veneno que intoxica y mata. Guardar rencor en el corazón es un gesto auto-destructivo. Lo que se consigue con eso es la enfermedad física, mental y espiritual. La familia debe ser un lugar de vida. El espacio donde se sane y no donde se enferme. El escenario del perdón y no de la culpa.  El perdón trae alegrías donde la pena deja tristezas y las tristezas sólo ...

El Problema

 "El problema" es un resentimiento que no quiero perdonar. Es un resentimiento que me oculto que no quiero reconocer, que no me permito a mí misma reconocer. Espíritu Santo irradia tu luz en mi mente y que yo pueda ver esto claramente para sanar mi ser completamente. Invito al milagro cuando perdono la causa del resentimiento, cuando perdono a esa persona que me empeño en ver como opuesta, contraria a mí, una amenaza para mí o enemiga la cual para mi modo de ver las cosas es la que hace todo  mal, o no hace nada para mejorar o colaborar, es esa persona a la que yo juzgué y condené de todos los errores, contratiempos y pecados, sin saber que era a mí misma a quien castigada. Cada juicio que sale de mí procede de mi corazón, y, si sale de mí, esa oscuridad es mía y soy yo quien también necesita el perdón. Ahora observo el procedimiento de mi mente egoica, el juicio que sale de mí con toda la fuerza de mis emociones es mi juicio personal (Ya me juzgué y condené a mí misma), sólo...

Cuando contemplo los acontecimientos...

 Cuando contemplo los acontecimientos de mi vida, ¿dónde me localizo?, ¿Donde está mi mente que es donde se procesan los pensamientos que activan mis emociones y sentimientos? En la luz o en las tinieblas? Dependiendo de mi ubicación mental percibiré el infierno (miedo, dolor) o mi paz mental (la Fe de que soy protegida y proveída por Dios).  Estoy determinada a ver todos los acontecimientos de una manera diferente: una oportunidad de encontrar mi luz interior. De sanar la distorsión de mi manera de percibir este mundo.  He aprendido que todas las cosas obran conjuntamente para el bien. Todos estos acontecimientos en mi vida son oportunidades para liberarme de esclavitudes mentales y emocionales de este mundo, liberando a mis hermanos al mismo tiempo, pues el Hijo de Dios es Uno, conmigo se liberaran todos. Nuestra manera de sentir y reaccionar a los sucesos diarios forman parte de un patrón emocional - hábitos automáticos e inconscientes- que nunca nos cuestionamos. De e...

Solo por hoy

 Me perdono a mi misma por irrespetarme y tener tan poca consideración conmigo misma a través de las relaciones que mantengo con quienes me rodean. La forma en que me relaciono con los demás es la forma como me relaciono conmigo misma y con Dios.  Este dolor y sufrimiento presente aquí y ahora se lo entrego al amor del Espíritu Santo, pues es la parte de mi alma que quiero recuperar, integrar ese rincón oscuro en mí en la conciencia del Amor que soy, el Amor de Dios y llenarlo de luz.  Sanar.  Perdonarme a mí misma porque los otros son solo espejos que me confrontan con esos lugares velados que aun tengo ocultos en mi alma de manera totalmente inconsciente. Es una cuestión de reconocerlos a la Luz de Dios y Su Amor. A la luz de Su Misericordia. Y duele,cómo duele! Cuesta tanto aceptar que eso que veo en el otro y que genera una respuesta negativa y violenta en mi me está siendo mostrado como una oportunidad para liberarme de lo que me atormenta, atemoriza y me hace s...

Lo esencial

  LO ESENCIAL Los seres humanos deberíamos apreciar que lo esencial en nuestra vida es el AMOR. Suena bien. Más siempre perdemos de vista este enunciado. LO ESENCIAL ES EL AMOR. Dios es Amor. Dios nos creó a Su Semejanza. El Amor es lo que nos conduce por la calle de la Felicidad.  Fuimos creados para Dar Amor  y Recibir Amor.  Fuimos creados para ser felices. Más vivimos en una maraña de experiencias que nos acercan y nos alejan de esta gran verdad. Nacimos para dar amor y con frecuencia somos tan egoístas que olvidamos la riqueza y la delicia que proporciona el entregarse a los demás generosamente y sin guardarnos nada… no quiero que esto parezca un juicio. Solo enuncio un hecho observable. Somos inmensamente capaces de dar amor, ayuda, compañía, consuelo, cariño, afabilidad, respeto, buen humor, tolerancia pero nos bloqueamos y reprimimos o limitamos a dar migajas. O simplemente nos negamos a compartirnos y darnos a los demás. Nacimos para recibir amor, mas logram...

Nuestros Padres

No puedo evitar mirar atrás a mis días pasados y dar Gracias a Dios por los padres que me dio y que aun me permite tener. Quizás no tuvimos montañas de juguetes y quizás tampoco suficiente ropa buena para lucir. Reconozco que viví momentos de frustración cuando no podía ir a los paseos organizados del colegio pues no había dinero, o porque no nos permitían asistir a la fiesta de nuestro mejor amigo pues a nuestros padres no les convencía dejarnos a nuestro libre albedrío por las noches. Cuanto detesté que eso ocurriera, mas ahora entiendo que más que desconfianza en nosotros, nuestros padres no se arriesgaban a que cayéramos en las garras de consejos seductores o en el alcohol que en ningún caso es buen compañero. AGRADEZCO ahora esas imperdonables acciones de mis padres porque confieso que nunca nadie SE ATREVIO a insinuarme el consumo de drogas o a cometer hechos reprobables. Mis padres lograron mantener mi hoja de vida INTACTA de cualquier contaminación que aun pudiera estar interfi...