Nuestros Padres
No puedo evitar mirar atrás a mis días pasados y dar Gracias a Dios por los padres que me dio y que aun me permite tener. Quizás no tuvimos montañas de juguetes y quizás tampoco suficiente ropa buena para lucir. Reconozco que viví momentos de frustración cuando no podía ir a los paseos organizados del colegio pues no había dinero, o porque no nos permitían asistir a la fiesta de nuestro mejor amigo pues a nuestros padres no les convencía dejarnos a nuestro libre albedrío por las noches. Cuanto detesté que eso ocurriera, mas ahora entiendo que más que desconfianza en nosotros, nuestros padres no se arriesgaban a que cayéramos en las garras de consejos seductores o en el alcohol que en ningún caso es buen compañero. AGRADEZCO ahora esas imperdonables acciones de mis padres porque confieso que nunca nadie SE ATREVIO a insinuarme el consumo de drogas o a cometer hechos reprobables. Mis padres lograron mantener mi hoja de vida INTACTA de cualquier contaminación que aun pudiera estar interfiriendo mi vida… Quizás no fue la adolescencia más feliz pero hizo de mí la mujer de carácter que soy hoy en día. En ese periodo internalicé todos los principios y valores que son cimiento de mi profesión y de mi relación con el mundo entero.
No lo logre sola.
Fui levantada hasta aquí por unos padres que sacrificaron tantas cosas por mi sin siquiera hacer alarde de ello. Simplemente hicieron lo que les tocaba. Con responsabilidad, celo y diligencia.
Fui alimentada. Podía faltar la ropa de moda y las gomas de marca pero no me faltó alimentación. Y hablo de comida sustanciosa por lo que ahora soy una mujer sana y fuerte. Tal vez no era deliciosa la comida todo el tiempo, pero me hicieron comer y beber lo que fortalecería mi cuerpo y mi mente. Y de hecho mis nueve hermanos y yo somos muy sanos e INTELIGENTES a pesar de las dudas de muchos que sentían lástima de nuestra pobreza…
Fui educada. Mi mama hacia colas interminables en colegios, liceos y kinder en la época de las inscripciones, y si no había dinero para inscribirnos estaban sus lágrimas y la promesa de cancelar el dinero en el transcurso del año. Fue una mujer que no se AMILANÓ por la miseria. Que siempre tuvo la visión de que a través de la EDUCACIÓN saldríamos adelante. Que nunca perdió la esperanza y que no interfirió jamás en nuestras decisiones en cuanto a carreras universitarias. Solo quería darnos la posibilidad de que llegáramos allí y nos hiciéramos profesionales. Fue una madre que ante una fiebre empacaba un bolso y se iba al hospital muchas veces con dinero prestado. Nunca la detuvo impedimento alguno. Hasta lograba que los vecinos con carro la llevaran hasta la puerta de emergencia. Que muchas veces durmió en una silla de hospital hasta que sanara el enfermo porque era inconcebible dejarlo solo… Y en esa cama de enfermo nos turnamos todos y cada uno de nosotros. Una madre que ante las humillaciones sufridas e infligidas por vecinos perversos nos decía la respuesta acertada que iba a ser nuestro escudo la próxima emboscada. Que nunca concibió la idea de regalarnos a otras familias porque no cabíamos en la casa o porque la ropa o comida no alcanzara. Ni siquiera para que tuviéramos un futuro mejor. Mucho menos nos permitió sentirnos sirvientes o inferiores a los demás que tenían cosas maravillosas que nosotros solo podíamos soñar porque materialmente era imposible tenerlas. No lo entendíamos entonces y quizá aún no lo entendamos. No tuvimos ADORNOS pero siempre tuvimos lo indispensable.
Por que estamos tan ciegos?
Por que recordamos solo lo malo?
Por que no reconocemos lo BUENO?
Nuestro padre compraba sólo comida. Lo otro que se permitía gastar eran los enseres escolares mas necesarios. Y los uniformes… aunque a veces no alcanzaba para los zapatos… que a pesar de beber muchísimo nunca abandonó su lucha por levantar un bosque de árboles rectos…. Por eso la educación y la alimentación eran esenciales en su punto de vista. Un punto de vista bastante estricto y temible. Aunque nunca nos puso un dedo encima. Sus decretos eran seguidos al pie de la letra… no consentía malacrianzas, caprichos o maledicencias. Nada de malas palabras o chismes. Ejercía una autoridad desde la distancia pues casi nunca estaba en casa. Iba en pos de sustanciosos cardúmenes que se convertían en nuestro sagrado sustento una vez atrapados. Fue un pescador solitario pues no podía permitirse el lujo de un ayudante para no tener que dividir lo ganado durante una noche entera de desvelos, fríos, tormentas y corrientes caprichosas que muchas veces dejaron las redes vacías. Y cuando todo parecía mas difícil y más duro, él decía que el tenía un futuro próspero porque su riqueza estaba en casa creciendo y educándose. Y las cosas se pusieron más difíciles pues ya no alcanzó para comprar otro motor fuera de borda cuando el último ya no se pudo reparar más…. Con su implacable terquedad él siguió pescando moviendo su barcaza con la fuerza de sus brazos. Y su fortaleza y la convicción de que ese esfuerzo tendría una recompensa.
¿Qué hace que una persona persevere más allá de sus fuerzas?
Conozco tantas personas que abandonan las luchas antes de empezarlas. Ahora veo que heredé ese temple y perseverancia. Ya sé por qué los obstáculos no me detienen y sigo adelante aunque a veces contracorriente. Algunas veces creo que no soy tan fuerte, entonces los veo a ellos, y me digo que si ellos lucharon tanto y lo lograron, YO también!
Tenemos tanto que aprender.
Tenemos tanto que Agradecer!
Y tenemos tanto que retribuir…
En honor a ese sacrificio de vida que representan esas dos personas que nos trajeron hasta aquí con su fe en Dios y nosotros.
Que aun hoy siguen haciendo cosas por nosotros aunque no lo reconozcamos.
Nuestra vida sigue adelante y no sabemos donde nos llevará, pero hoy…
Todavía podemos hacer algo por ellos para aliviar un poco la desilusión que tantas veces les hemos hecho vivir.
Y véanlos, tan independientes y humildes, que se niegan a exigir lo que les corresponde…
Nuestra deuda es insalvable. No tiene pago posible.
Aun así podemos darles la tranquilidad de vivir sus últimos años con comodidad, seguridad y sin calamidades. Con calidad. Con dignidad.
Y con el respeto que se merecen.
Mayo 27 2005
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