La perfección no existe...

 La perfección no existe... Siempre existirá alguien que se queje de alguien. No hay padres ni hijos perfectos, por lo que tampoco existe la familia perfecta. 


Por la misma imperfección nos decepcionamos unos a otros. Para sanar esto se requiere el ejercicio del perdón. El perdón es fundamental para la salud emocional y la supervivencia espiritual.


Sin perdón la familia se convierte en una espacio para el conflicto, un reducto de penas y de enfermedades.


El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la libertad del corazón.


Quien no sabe perdonar no tiene paz en el alma y no tener paz en el alma es un veneno que intoxica y mata. Guardar rencor en el corazón es un gesto auto-destructivo. Lo que se consigue con eso es la enfermedad física, mental y espiritual.


La familia debe ser un lugar de vida. El espacio donde se sane y no donde se enferme. El escenario del perdón y no de la culpa. 


El perdón trae alegrías donde la pena deja tristezas y las tristezas sólo causan enfermedades.


Parafraseado de: Papa Francisco

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