Un dia como cualquiera...

 Abro los ojos y al mirar por la ventana vuelvo a ver el paisaje de ayer, un nuevo día y doy Gracias. Gracias Dios por una flor nueva en la plantita del frente, gracias por el trinar de los pajaritos en medio de la ciudad, gracias por el aire que respiro. Cierro los ojos y abro la ventana de mi alma y doy Gracias. Ahí, en la no forma, agradezco mi fuerza de espíritu, mi alegría por ninguna razón aparente, el amor desinteresado e incondicional de Mi Padre hacia mi que se manifiesta de un millón de formas diferentes. Gracias Padre! Gracias por este instante! Gracias por el Ser! Gracias por la Unidad con todo lo creado! Evoco la Plenitud de donde provengo y mi alma se aquieta y se llena del sustento y gozo necesario. Durante el día danzare al ritmo de esa melodía que me acompaña y que nadie mas escucha para afrontar las situaciones y desafíos que se despliegan a lo largo de mi día. Descanso en Dios y en la fe que con tanta disciplina cultivo. Dejo el futuro, mis dudas y temores en Sus Amorosas Manos pues acepto que todas las cosas obran conjuntamente para el bien...

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